En lo que
respecta a Gastronomía,
el vino de Chiclana es el mejor exponente de la cultura
gastronómica de la ciudad. Chiclana tiene una larga
tradición vitivinícola. El vino de Chiclana era uno de los de
mayor producción dentro del Marco de Jerez. Aunque la
producción ha descendido mucho últimamente, en las
bodegas existentes se crían vinos finos y moscateles de gran
calidad. Los vinos son elaborados con procesos rigurosamente
tradicionales y artesanales. La visita a una de las bodegas y la degustación de
los caldos de la tierra puede ser una magnífica experiencia para
el visitante, que descubrirá que Chiclana, además de buen clima, sol y mar, le ofrece
también unos vinos de excepcional calidad.
En cuanto a la cocina local, sigue la pauta de la cocina tradicional
andaluza. El plato más típico es la Berza Chiclanera. Los
pescados
y mariscos están criados en los esteros y piscifactorías
que integran sus marismas. Gran desconocido es el langostino de
Chiclana. De un calibre algo menor que el habitual y finísima
carne, es complemento ideal para acompañar uno de los vinos de
la tierra.
También hay que reseñar las chacinas chiclaneras, en
especial la butifarra y la longaniza, y los chicharrones.
La repostería y confitería de Chiclana tienen una
merecida fama en la zona. Dignas de mención son las tortas de almendra elaboradas en el Convento de las Madres Agustinas Recoletas.