Situada al
sur de la Bahía de Cádiz, con un
término de 203 kilómetros cuadrados, Chiclana ha estado
ligada desde la Antigüedad a la historia de Cádiz. De la
presencia del hombre en este territorio hay restos prehistóricos
(Paleolítico y Calcolítico) tanto en la costa como en el
interior.
Restos fenicios, púnicos y romanos hallados en Chiclana se
encuentran en el Museo Arqueológico de Cádiz.Su historia
se reanuda en 1303 en que el rey Fernando IV dona este lugar,
deshabitado, a Alonso Pérez de Guzmán --El Bueno-- para
que lo pueble. Los duques de Medina Sidonia, sucesores de Pérez
de Guzmán, serán señores de la villa hasta el
siglo XIX.

El Descubrimiento de América será causa del verdadero
desarrollo de las poblaciones de la Bahía de Cádiz, entre
ellas Chiclana, iniciándose la crianza y exportacion de los
vinos de esta tierra. En el siglo XVII y en el XVIII se acentúa
ese desarrollo con el traslado de la cabecera de las Flotas (1860) y la
Casa de Contratación (1717) a Cádiz. Se producen grandes
cambios en el paisaje urbano y rural. De esos siglos son la iglesia de
San Martín, la iglesia y convento de Jesús Nazareno y la
de San Telmo y la conversión en parroquia de una antigua
Ermitade San Sebastián. La segunda mitad del siglo XVIII
define el casco histórico de Chiclana con la construcción
de hermosos edificios civiles promovidos por la burguesía
gaditana y la expansión agrícola con las inversiones en
viñedos, olivares, huertas y pinares de esa misma clase
adinerada.
El fin del siglo XVII y el principio del XIX vieron nacer en Chiclana
al eminente orador sagradoy no menos sobresaliente naturalista Antonio
Cabrera, al famoso político y hacendista Mendizábal y al
dramaturgo Antonio García Gutiérrez, autor de "El
Trovador" el mayor exito teatral romántico.

En los mismos años destacan en las plazas
españolas los
maestros del toreo chiclanero José Cándido,
Jerónimo José Cándido y luego Francisco
Montés "Paquiro" y José Redondo "El Chiclanero". Tras la
ocupación francesa (1810-1812) Chiclana tarda en recuperarse
hasta la segunda mitad del siglo XIX en que la gente acomodada y la
nobleza vuelven a hacer de esta localidad su lugar de vacaciones y de
curas en sus balnearios de Braque y de Fuente Amarga, y conoce un gran
relanzamiento de sus vinos. Precisamente por el importante desarrollo
de la industria vinícola el Rey Alfonso XII concede a Chiclana
el título de Ciudad (1876).
En el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, Chiclana alcanza su
mayor crecimiento demográfico, acompañado de un
espectacular desarrollo ecónomico basado en una
diversificación de sus actividades en todos los sectores, pero
especialmente en el secundario y el terciario. Actualmente Chiclana
cuenta con el mayor número de plazas hoteleras en la provincia
de Cádiz en un esfuerzo que ha sabido compaginar ese desarrollo
con la preservación del medio ambiente.
Fuente Excmo.
Ayuntamiento de Chiclana de la Frontera