Diario ABC. En poco
más
de diez años,
Chiclana,
y más
concretamente el litoral cercano a La Barrosa, ha pasado, de ser uno de
las mayores territorios urbanizados casi a la buena de Dios, a la
localidad con mayor número de plazas hoteleras de la provincia
de Cádiz. El crecimiento urbanístico en la zona del Novo
Sancti Petri, con numerosos hoteles de distintas categorías y
parcelas unifamiliares en torno a espléndidas instalaciones de
golf, así como la mejora de sus accesos desde la carretera
Nacional 340, ya desdoblada por completo en este punto, han permitido
un desarrollo espectacular.
La ciudad de Chiclana permite llevar a cabo
numerosas actividades de ocio
poco habituales, entre las cuales cabe señalar la posibilidad de
efectuar desde aquí recorridos por alguna de las rutas
próximas, como la de los Pueblos Blancos, la del Vino o la del
Toro.

Además, no
menos de
media
docena de clubes y academias de Golf,
así como otras tantas
Escuelas
de Hípica y empresas
dedicadas a las rutas a caballo por los alrededores, existen en
las
cercanías de la
Playa de La
Barrosa, la cual no ha dejado de
ostentar la bandera azul europea de los Mares Limpios desde la
creación de dicho distintivo. También, el
remodelado
Puerto de Sancti Petri
(no confundir con el Novo Sancti Petri), en la
embocadura del Río San Pedro, en el extremo contrario de la
playa de La Barrosa,
oferta toda
clase de deportes y actividades
náuticas, como
excursiones
en zodiac, kayaks, piraguas,
hidropedales o motos de agua por el infinito laberinto de caños
y esteros que terminan uniendo, tras cruzar el Puente Zuazo que
conduce
a San Fernando, con la Bahía.
Se trata de
excursiones verdaderamente originales que permiten adentrarse en un
mundo muy desconocido del paisaje andaluz. Descubrir las
antiguas
salineras que durante años enriquecieron a la zona,
así
como los esteros donde se crían doradas y lenguados de excelente
calidad (en alguno de ellos, entre Puerto Real y Chiclana, es posible
pescar con caña propia y se paga a la salida al peso la pesca
capturada), puede resultarnos toda una experiencia. Hágame caso,
no se fíe sólo de su capacidad para orientarse y
déjese guiar por especialistas por este dédalo inmenso de
rías y caños para sacarle más partido a la jornada.

La zona del
Castillo
de Sancti Petri
es magnífica para la
práctica
del buceo, y no son pocos los expertos que aseguran
tener localizados
yacimientos de
restos arqueológicos, romanos y
de épocas anteriores, en los alrededores. No en vano, en este
islote que hoy lo ocupa una fortaleza semiderruida de los siglos XVI y
XVII, se cree estuvo ubicado el templo fenicio consagrado a Herakles.
Las puestas de
sol desde el chiringuito "La ballena" o desde los otros
locales del puerto resultan inmejorables. Para los más
audaces,
también están disponibles c
ursos de navegación
para todo tipo de embarcaciones, así como experiencias
más fuertes de vuelo con paracaídas, kite y flysurf y
toda clase de deportes de riesgo.
Si lo que buscamos es más bien el relajo y el descanso antes que
otras actividades extremas, el laberinto de aguas en Chiclana nos
llevaría a otro lugar muy diferente: El
balneario de Fuente Amarga, con
aguas sulfurosas muy recomendables
para tratamientos de las vías respiratorias y reumatismos,
sólo permanece cerrado durante un mes al año, en enero.

Entre los
atractivos
gastronómicos de la zona, son
célebres, por supuesto, los
Vinos
de Chiclana -los hay olorosos,
finos y moscateles-, elaborados con rigurosos métodos artesanos
y cuyas bodegas pueden ser visitadas. Tampoco le resultará
difícil encontrar restaurantes y establecimientos donde
disfrutar de una excelente cocina andaluza que, no lo olvide, no se
basa sólo en sus
mariscos y
pescados, sino también en sus
hortalizas y
verduras. Existen, además, diversas tiendas de
envasado de pescado y ahumados de alta calidad, como la
mojama y las
célebres
huevas de maruca,
además de lomos y ventrescas
de caballa y
atún en aceite
excepcionales. En cuanto a la
repostería,
destacan las
tortas de almendras
que elaboran las
monjas de clausura del Convento de Agustinas Recoletas, además
de otras muchas especialidades tradicionales, como las deliciosas
sultanas de
coco, un delicado manjar que puede que también le
recuerde algo de su infancia más remota. Comprobará que
los laberintos de agua de Chiclana van mucho más allá de
sus 8 kilómetros de magnífica playa de La Barrosa y sus 2
kms de playa en Sancti Petri.